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Quique y Estela – 30 de octubre de 2010

Quique y Estela - 30 de octubre de 2010


Pocos sitios de la Comunidad de Madrid, quedaban sin visitar por El Taller de Fotografía, la verdad es que ya van siendo muchos años en esta profesión… pero nos alegra un montón encontramos rincones tan chulos… como Carmama de Esteruela y es que parece mentira que a menos de 10 minutos de Madrid, exista un rincón que siga conservando el olorcillo a picón de brasero.

Tal y como quedamos con Estela llegamos a la casa su padre a las once de la manana… Desde la parte de arriba de la casa escuchamos a Estela que nos decia… «Hola chicos en dos minutos estoy con vosotros» . Y
con una puntualidad extrema la vimos bajar la escalera de la casa… Detras de ella, ayundandola bajaba Elena, que estaba pendiente de todos los detalles, no se le escapaba ninguno.

Estela nos enseño su vestido, que la verdad molaba un monton, ya que era muy sencillo pero a la vez era muy fresco. Para los que os gustan los detalles debo de comentar que el maquillaje de Estela estaba basado en realzar los ojazos de nuestra protagonista…

De repente aparecio Jesus el papa y padrino de Estela… Con una gran sonrisa nos saludo y nos comento en un periquete estaba listo…

Mientras nosotros aprovechamos para hacer un montón de fotos y es que no nos podíamos resistir la tentación, imaginar la situación, chica guapa, súper vestido y un pedazo de salón, con un montón ángulo. La verdad fue un autentico gusto, ya que Estela no paraba ni un momento de sonreír.

Enseguida se unieron a todo el lío de las fotos Jesús y Elena, la verdad si Estela no paraba de sonreír, a partir de este momento sus ojitos comenzaron a brillar y es que el buen rollito que existía entre los tres era algo muy especial.

De repente sonó el timbre y todo el mismo dijo a la vez… «El Coche»… y con razón todos estaban esperando al coche, y la verdad es normal ya que era un coche de ensueño… era un magnífico Dodge Negro de los años 50 (si de esos de película).

Mientras que estábamos haciendo la fotos de familia, nos sonó la alarma… y es que siempre nos pasa lo mismo, cuando mejor nos lo estábamos pasando teníamos que salir corriendo… pero bueno este es el lío de las bodas… Nos despedimos y le recordamos a Estela que por favor, «No te bajes del coche, hasta que nosotros te lo digamos»

Cuando llegamos a Etxemendi, enseguida nos encontramos con Quique… le encontramos tranquilo, sereno y sobre todo muy elegante con su traje de color oscuro… Estaba pendiente de todo, saludaba uno a uno a todos los invitados… Eso si, siempre bajo la atenta mirada de su madre… y estoy seguro de que por nada del mundo cambiaría el privilegio de ser la Madrina de su hijo… de verdad que en sus ojos solo veíamos capaces de ver felicidad…

En el lado contrario estaba el papa de Quique y es que la verdad, estoy convencido de que en ese momento… le hubiera gustado ser el hombre invisible… El no quería perderse este momento por nada del mundo, pero para nada quería ser protagonista… pero bueno es lo que tiene.

Por allí también estaban las hermanas de Quique, las cuales habían elegido unos colores muy alegres para sus vestidos… también estaba el hermano de Estela, que por cierto también intentaba en todo momento pasar desapercibido.

Quique no paraba de mirar a su Iphone, ya que estaba esperando la llamada de Estela para indicarle que ya estaba entrando en la finca… Estela llegó puntual… pero teníamos un problema y es que la Señora Concejal estaba de camino…

Nada más llegar la Sra. Concejal, el Dogde hizo entrada en la finca fue un momento muy impactante y es que no veas como rugía el motor. Estela bajo del coche y del brazo de su padre se dispuso a entrar… tomo aire y justo cuando la música comenzó a sonar dió el primer paso… Quique no paraba de mirarla, la madrina no paraba de decir a su hijo, «Pero que guapa que esta» y el resto de los invitados mantenían la misma opinión… Estela estaba radiante.

Quique no lo pudo evitar y se salto el protocolo y le planto un pedazo de beso, si si, de esos de película. He de comentar que a partir de ese momento nuestros chicos se relajaron, unieron sus manos y … bueno es que no os puedo contar la energía positiva que nuestros chicos irradiaban, eran la felicidad personificada.

Comenzó la ceremonia, muy bien amenizada por la música elegida por nuestros chicos, las lecturas poco a poco se iban sucediendo… y la verdad, era increíble, y es que cada lectura hacía que la emoción aumentase.

Después de los si quiero y del intercambio de alianzas… llegó el momento firma… que la verdad fue un poco caótico y es que todos los invitados no pudieron esperar y se acercaron hacia nuestros chicos para abrazarlos, felicitarlos, besarlos, achucharlos… que momento, fue increíble.

El maître que estaba muy atento, en cuando la cosa se relajo un poquitín, indicó a su equipo que comenzará a servir el cocktail.

Y es que unas cervecitas entre amigos y familiares es de las mejores cosas que existen en este mundo, y eso se nota en el rostro de las personas, así que nosotros que somos «uno aprovechaooo» nos pusimos las botas hacer un montón de fotos…

Nuestros chicos estaban pendientes a todos los invitados, intentaban por todos los medios atenderlos a todos, y la verdad entre los dos se organizaron perfectamente y atendieron a todos, siempre con un montón de cariño.

Los amigos del novio, habían preparado una gran sorpresa para Quique… Yo creo que dieron en el clavo… y es que regalarle, a un gran aficionado al Real Madrid, una camiseta con la firma de todos los jugadores… pues si, como dice el anuncio, «Hay cosas que no tienen precio»

Aprovechando un poco la sobremesa, nos escapamos menos de 5 minutos con nuestros chicos para hacer unas fotillos juntos… y enseguida comenzaron las horas más locas de la boda y es que comenzó la discoteca, la barra libre y … pues si la fiesta se desato y todo el mundo bailaba, todo el mundo reia y todo el mundo estaba disfrutando de esta gran fiesta… pero hasta aquí puedo contar… el resto es secreto. Pero os confirmo que se lo pasaron muy bien.

Raúl y Sonia – 16 de julio de 2010

Raúl y Sonia - 16 de julio de 2010


Todo el mundo cuando piensa en Madrid, siempre se le viene a la mente los atascos, los grandes edificios, la masificación, los grandes centros comerciales,… pero existe un Madrid que es todo lo contrario… es el Madrid de la sierra. Es ese Madrid, donde las cosas son como toda la vida han sido y donde la gente no corre, no esta siempre enfadada y donde siempre que respiras el aire esta limpio…

Como bien sabéis, viajamos bastante y siempre encontramos lugares espectaculares, pero hay veces que en trayectos cortos encontramos verdaderas maravillas donde la sencillez del paisaje nos sorprende, y así es Patones, un pequeño pueblecito de la sierra de Madrid… Donde nos esperaban los protagonistas de esta pequeña historia que comenzó hace ya algunos meses… porque tengo que confesar un pequeño secreto… Creo que fuimos los primeros en saber que nuestros chicos se casaban…

En El Taller siempre hemos dicho que tenemos algo especial, y ese puntito mágico que son nuestros clientes, si es verdad y lo decimos con todo el corazón… os explico:

Raúl y Sonia son de estas personas que siempre tienen una sonrisa en su rostros, siempre tienen un comentario amable y sobre todo son súper espontáneos… la verdad siempre te sientes muy cómodo trabajando con ellos… y eso hace que nuestro trabajo sea de los mejores del mundo…

Pero vamos al lío que nos enrollamos como las persianas y estoy seguro que estáis deseando que os cuente todo lo que paso en este día tan especial…

Eran las tres de la tarde cuando llegamos a Patones… justo a la entrada de este maravilloso pueblo estaba la casa del hermano de Raúl… donde allí nos esperaban la familia de Raúl. Nos recibieron con una sonrisa y un buen humor que fue como una verdadera inyección de energía… Junto a Raúl estaba su hermano y el hijo de este (el cual estaba súper entretenido con sus cochecitos, menuda colección), entre ellos existe una gran complicidad y creo que además una fuerte amistad, que se notaba en la cantidad de bromas que se gastaban entre ellos… Enseguida bajo la mama de Raúl ya vestida muy elegante para la ocasión… mientras que hacíamos las fotos a sus chicos ella los miraba y con una sonrisa nos indicaba lo orgullosa que estaba de ellos… Enseguida nuestros chicos la reclamaron para unirse al jaleo de las fotos y haciendo gala de su cariño por ella, no pararon de abrazarla los dos hermanos… de verdad, parecía una autentica competición… Conseguimos convencer al peque para que subiera a cambiarse de ropa, fue un poco difícil ya que el calor era bastante intenso. Enseguida bajó de la mano de su mama, hecho un verdadero caballerete, con su traje, con su corbata… Raúl nada más verlo le cogió en brazos y planto un pedazo de beso, acompañado de una achuchón (pobre casi me lo asfixia)… la verdad estaba para comérselo. Mientras el hermano como buen truhán que es, no paraba de piropear a su mujer… la verdad estaba muy guapa con su vestido gris perla.

Así que con este panorama nos pusimos con el lío de las fotos, un lío muy, muy, pero que muy divertido, ya que nuestros chicos no paraban de bromear y el peque hacía un montón de monadas (menos mal que siempre tenemos a Pocoyo para engañarles un poquito)… la verdad, nos lo estábamos pasando tan bien que sin darnos cuenta, llego la hora de marcharnos con Sonía… Asi que con «Bueno chicos, nos vemos dentro de un ratito en la puerta de la iglesia» nos escapamos corriendo.

Enseguida llegamos a la casita que los padres de Sonia. Una casita rodeada de un montón de arboles y con un porche que es una maravilla. Sonia nos recibo con una sonrisa, nos sorprendió por que transmitía mucha calma y serenidad, que a dos horas de la ceremonia, no es lo más habitual… y esto para nosotros es lo mejor que nos puede pasar… Junto a Sonia estaban sus padres y la familia de su hermana, que por cierto hay que ver lo que se parecen, vaya que me olvidaba de sus dos sobrinos, vaya parejita… si el chico es un bicho la moza es la tranquilidad, si uno es la energía la chiquilla es la dulzura… es decir, son el todo lo contrario el uno del otro…

Todos estaban muy tranquilos, disfrutando del fresco de la fantástica sombra del porche y claro cuando llegamos nosotros nos contagiamos enseguida nos contagiamos de este buen rollo, así que con tranquilidad comenzamos hacer nuestros trabajo. Primero aprovechamos con Sonia, que estaba súper guapa, recién maquillada y recién peinada con fantástico recogido… hicimos un montón de fotos, que si aprovechabamos la sombra de la higuera, que si aprovechábamos la textura de las paredes de la casa (eran de una piedra fantástica), que si ahora… vamos que la tenemos que dar un diez por que de verdad no paro ni un segundo de sonreir.

Llegamos al siguiente paso y es el hacer fotos divertidas con la familia, si os contábamos antes el buen rollo con Raúl, aquí en esta casa no encontramos diferencia, la bromas no paraban, vamos, que se notaba alegría por todos los lados… Como siempre digo, ojalá los días de la boda tuvieran 48 horas para poder vivirlos con más tranquilidad y aprovechar al máximo estos momentos, pero ya sabéis aquí manda el señor reloj y nos mando seguir con nuestro trabajo… Pasamos a la habitación de Sonia donde estaba el mayor secreto, «El Vestido». Sonia lo tenia colgado junto a todas sus cositas, zapatos, pendientes, … para los curiosos comentar que el vestido era de Pronovias. Aunque lo que más nos sorprendió fue su ramo, que cosa más bonita… Era un ramo de rosas de un color espectacular que resaltaba de una manera increíble el tono de piel de Sonia.

Mientras que nosotros andábamos liados con los bodegones, el cuñado de Sonia, que por cierto, que se porto como un campeón, intentaba peinar al peque, pero la situación era como un episodio de Tom & Jerry, que habilidad para escaparse del peine…

Sonia paso a vestirse con la ayuda de su madre y su hermana, mientras nosotros pudimos disfrutar de una grata conversación en el porche con el padrino que nos contó un montón de secretos del pueblo, de la casa y sobre todo de lo bien que se vive en un pueblecito pequeño… Mientras que estábamos charlando llego la abuela de Sonia, súper guapa y con un carácter adorable, vamos que es la abuela que todos queremos tener…

Enseguida salió la hermana de Sonia indicándonos que Sonia ya estaba lista. Nosotros, cámara en mano entramos entramos en la casa y mira que llevamos años haciendo fotos de boda, pero la primera vez que ves a la novia ya vestida, sigue siendo un momento único, irrepetible y muy emocionante… ah, y más si te encuentras a una novia como Sonia, sonriente y ahora ya si, con un brillito en los ojos, que….

Despues de hacer las fotos de familia en el salón nos dispusimos a salir hacia el porche donde vivimos uno de los momentos más emotivos que fue cuando Sonia se encontró con su «abuelita» la verdad se me ponen los vellos de punta. Ya que las dos unieron en un abrazo… todos nos quedamos en silencio… y vamos que es ahora recordándolo y no se algo me recorre la espalda….

Bueno después de este momento tan increíble y con la ayuda del papa de Sonia, nos pusimos con el resto de las fotos… hasta que llego otro momentazo, si por que la verdad este también miga y fue cuando llegaron Pedro y Lourdes. Para centrar este momento tengo que presentar a Lourdes que es la mejor amiga de Sonia desde la infancia. Lourdes nada más ver a Sonia comenzó a llorar y un «Que guapa estas» se le escapaba constantemente, sin parar, ¡que guapa!, ¡que guapa!, ¡que guapa!, ¡que guapa!… hasta que Sonia le pego un abrazo de esos que te dejan sin aire… y fue entonces cuando las dos empezaron a decir, el maquillaje, maquillaje, el maquillaje…

Y claro después ya sabéis todos comenzaron a reir, a bromear, es decir, a sentir la alegría que significa una boda.

Salimos corriendo hacia la iglesia de Torremocha del Jarama, una de las más bonitas de la Comunidad de Madrid, donde ya nos esperaba Raúl junto al resto de los invitados… Mira que este momento es difícil para
los novios, la presión, los nervios, todos pendientes de ellos… lo normal es que los novios estén un poquito nerviosos pero Raúl, era la excepción, estaba tranquilo y sobre todo sonriente, no paraba de sonreir de saludar, estaba realmente muy, pero que muy alegre y sobre todo creo que feliz…

Enseguida llego Sonia, la verdad se porto muy bien y llego súper puntual… Raúl ya estaba esperándola en el altar junto a su madre… mientras, la música que brotaba de las cuerdas de un violín y de un chelo ponían la banda sonora a este momento único en sus vidas… justo cuando Raúl inspiraba con más fuerza que nunca, Sonia entraba por la puerta de la iglesia, rodeada por los rayos de sol al atardecer, cogida del brazo de su padre y bajo la atenta mirada de los presentes, llego hasta al altar. Donde Raúl la recibió con un beso de esos que nunca se olvidan…

La música poco a poco fue bajando, nuestros chicos se cogieron de la mano y el párroco comenzó la ceremonia… En este momento Raúl era el hombre más feliz de la tierra y era incapaz de ocultarlo, parecía un niño pequeño en la mañana de reyes, no sabía si reír, gritar, saltar, … Sonia le miraba con dulzura y no paraba de mirarle, es como si quisiera que este momento no pasará nunca… y sinceramente creo que serán incapaces de olvidarlo aunque pasen más de mil años…

Justo cuando los rayos del sol llegaban hasta el altar nuestros chicos se daban el «Si» para toda la vida, un beso lo confirmo y un fuerte aplauso rubrico este momento…

Y claro con tanta emoción contenida, ya os podéis imaginar el arroz, fue una autentica explosión de color, una interminable lluvia de arroz y una auténtica avalancha de besos y abrazos…

Con el sol a punto de esconderse salimos corriendo hacia el reportaje, que por cierto fue rato súper divertido ya gracias a la ayuda de Pedro y Lourdes las bromas no faltaron… El reportaje tuvo dos localizaciones una en un fantástico trigal, donde los rayos del sol daban un color mágico a las fotos y los jardines de la finca Etxemendi, donde aprovechamos la simpatía de nuestros chicos para hacer unas fotos súper divertidas y sobre todo espontáneas…

Intentamos hacer las fotos lo más rápido posible para que nuestros chicos estuvieran con sus familiares y amigos durante el cocktail… fue un rato súper agradable ya que la temperatura dentro de la finca era fresquita y los invitados estaban la mar de animados, en especial los amigos del novio… vaya trastos…

Justo cuando la luna asomaba comenzó la cena, una cena muy agradable, divertida y con un menú muy elogiado por parte de todos los invitados… tanto por su calidad como por su extensión… y después de la cena llego el momento de las sorpresas. Fue ahí, cuando nuestros chicos se sorprendieron con la multitud de regalos con los que fueron agasajados, así como los invitados también fueron sorprendidos por ellos cuando nuestros chicos abrieron el baile de una manera espectacular…

Y ya os podéis imaginar… con la alegría que nuestros chicos derrochaban y con las ganas de pasarlo bien por parte de todos los invitados… la fiesta fue todo un éxito, y estoy seguro, de que a más de uno, el sol les dio los buenos días…

Jose y Laura – 26 de abril de 2008

Sobre las seis de la tarde llegaba Jose a Etxemendi, para comprobar que todo. Estaba bastante nerviso porque quería que todo fuera perfecto en un día inolvidable para Laura.

Poco a poco fueron llegando los invitados a la finca, en una estupenda tarde de primavera. Pronto llego Luara, muy puntual y comenzo una sencilla ceremonia en el Jardin.

Al terminar la ceremonia, pocas veces he visto tanto confeti caer sobre unos novios, que junto a una estupenda traca de unos cuantos metros dieron el pistoletazo de salida de una gran fiesta.

Nos retiramos unos metros mientras comenzaba el cocktail y realizamos rapidamente el reportaje fotografico, principalmente para que ellos no se perdieran ni un minuto de la fiesta y porque la luz del atardecer es muy bonita pero dura muy poco.

Durante el cocktail, realizamos un monton de fotos con grupos de invitados y al ratito pasaron a cenar. Durante la cena una par de camareros infiltrados gastaron un monton de bromas a los invitados, provocando un montón de anecdotas. Fue supuer divertido.

Como la noche eran sensacional, muchos de los invitados tomaron sus copas en el Jardin aprovechando una temperatura casi veraniega.